Palacio del Marqués de dos Aguas

Comenzamos la ruta en la puerta del Palacio del Marqués de dos Aguas.
Es uno de los palacios con más referencias artísticas y culturales de Valencia ya que ha pasado por varias etapas. Es producto de una radical reforma llevada a cabo sobre una antigua casa solariega.
En sus orígenes no estaba dotado de tantos elementos ornamentales, ya que en su construcción se decidió hacer un Palacio austero para evitar conflictos o desavenencias con el pueblo
Con el tiempo, los siguientes Marqueses decidieron darle un aspecto de más opulencia, para dejar patente su riqueza y poder en Valencia, comenzando con el tallado de alabastro (de Picasent) en la puerta principal por Ignacio Vergara, realizando así una obra de arte en la fachada, la cual vemos que la encabeza la Virgen del Rosario, su patrona, que como dato curioso se le hizo una especie de puerta para taparla (protegerla) cuando ellos no estuviesen, de manera que se sabía cuando no había nadie en Palacio porque quedaba ocult
En la talla del mármol de la puerta podemos ver como primer símbolo de riqueza un cuerno de la abundancia, del que emanan los principales frutos que da la tierra valenciana, que es su huerta.
Vemos representado el escudo de los Marqueses con todos sus linajes en el centro, y en los laterales a los dos Titanes que son los ríos más caudalosos de Valencia, el Turia y el Júcar, al tiempo que le dan el nombre de «dos Aguas», lo más importante para la huerta y la abundancia de la tierra, por eso tiran agua.



Para concluir la decoración de la puerta observamos representados en la parte de abajo caimanes (América) y el león (Africa) como unión de continentes con los que comerciaban ya que los Marqueses viajaban mucho, y tenían tierras en éstos continentes.
Continuando con la fachada hay que hacer especial referencia a los balcones que cuando lo construyeron eran de hierro, pero el Marqués los cambió aplicándole un estuco murciano que parece mármol, por su color y acabado, continuando con su idea de aparentar más.
En esa época toda la fachada estaba decorada con frescos de Rovira, pero en 1867 el palacio sufrió una nuevo remodelación -obra de José Ferrer-, y en ella desaparecieron las pinturas, que estaban en mal estado por la humedad, siendo sustituidas por estucos en tonos grises y rosas imitando mármoles, y además se realizaron también los balcones de sabor francés, con barandillas ondulantes.
Algunos historiadores suponen que debajo del Palacio se encuentran restos y ruinas romanas.
En los años 40, murió la Marquesa y el Marqués se fué de Palacio dejándolo abandonado, de manera que con el tiempo se lo quedó el Estado, hasta que se convirtió en Museo Nacional de Cerámica contando con una importante colección de piezas desde la Antigüedad a los más modernos diseños perteneciente a Gonzalez Martí que donó al Estado español.
Palacio Marqués de Campo

Declarado Bien de Interés Cultural el 5 de octubre de 2007.
Cerrando la plaza del Arzobispo por su lado norte se halla el Palacio del Marqués de Campo, hoy sede del Museo de la Ciudad. También es conocido como Palacio de los Condes de Berbedel, por ser estos los últimos propietarios desde finales del siglo XIX. El edificio se remonta al siglo XVII, pero apenas quedan elementos originales, ya que en el siglo XIX el Marqués de Campo procedió a una completa remodelación. De sus antiguos propietarios o de quien lo mandó construir nada se sabe, aunque frecuentemente se cita como propietario del mismo a los duques de Villahermosa
Cerrando la plaza del Arzobispo por su lado norte se halla el que fuera palacio del Marqués de Campo.
En la fachada principal, de traza clasicista, se abren dos grandes puertas enrejadas, que dan acceso a un patio con arcadas.
En 1850 fue adquirido por José Campo y Pérez (futuro Marqués de Campo) activo empresario y alcalde de Valencia, quién instaló allí su residencia y la sede social de sus empresas, llevando a cabo importantes reformas en el interior y construyendo un nuevo cuerpo central en la fachada principal.



En 1937 el palacio fue confiscado por el gobierno republicano y utilizado como Ministerio de Sanidad. Al finalizar la guerra fue devuelto a sus propietarios quienes lo vendieron al Ayuntamiento de Valencia en 1973. Su último propietario fue don Federico de Prat y Dupuy de Lome, XIII vizconde de Viota de Arba y nieto del conde de Berbedel.
El Ayuntamiento declara en 1973 el palacio Monumento Histórico Artístico de carácter local y de carácter provincial en 1982.
En 1989 después de una costosa y profunda rehabilitación, el Palacio de los Condes de Berbedel, pasó a denominarse Palacio del Marqués de campo y puesto en uso como sede del Museo de la Ciudad, siendo inaugurado el 3 de noviembre de 1989. En él se exponen obras del patrimonio valenciano que hasta entonces se hallaba disperso por distintos edificios y en el propio Ayuntamiento. También es usado como Sala de Exposiciones temporales.
También en el patio interior y entre las dos puertas de salida podemos ver una lápida conmemorativa, traída a este palacio, procedente de la Casa Natalicia de San Vicente Ferrer.
Palacio de Benicarló

El Palacio de Benicarló (antigua casa de los Borjia), en la actualidad es la sede de las Cortes Valencianas.
El edificio de planta rectangular tiene un amplio jardín posterior, en el cual podemos encontrar un ficus de 1850. Originariamente de estilo gótico tardío, sufrió una remodelación en el siglo XIX que lo desfiguró, adscribiéndolo a un estilo gótico civil, nos queda la escalera oval, el salón de los espejos y el arbol interior, y en el exterior el alero del tejado de madera en el cual está inscrito «soc del pinar del campanar».Cuando los Borjia dejaron de venir, ya que vivían en Gandía, el edificio se fué deteriorando y fue recientemente rehabilitado; se accede desde la Plaza de San Lorenzo, antiguamente llamada de la Inquisición por estar allí asentado el Palacio de dicha institución.
También fué fábrica de hilaturas de seda en el s. XIX.


Inscripción: «En esta casa comprada por los jurados y Junta de Muros y Valladares en 20 de marzo de 1408, a Mosen Pedro de Vilaragut se instalaron las escuelas de Gramática y Artes de la ciudad y en 1412 las del Cabildo Eclesiástico, mediando para esta unión el consejo de San Vicente Ferrer. Colocóse esta lápida por la Universidad Literaria al celebrarse e IV Centenario de su erección. Año MCMII»
Durante la guerra civil fue la sede del gobierno Republicano instalado en Valencia y en la actualidad es la sede de las Cortes Valencianas.
Torre de la Iglesia de San Bartolomé

La torre es el único elemento que permanece de la antigua iglesia de San Bartolomé, tras el incendio que sufrió, una de las más antiguas de la ciudad y que fue erigida al tiempo de la conquista.
Construida con sillares y en estilo barroco, tiene planta cuadrada y estaba dividida verticalmente en cinco cuerpos, diferenciados mediante cornisas y repisas molduradas. En la actualidad se conserva, tras la demolición de su remate superior a finales de la década de 1980, adosada a un edificio casticista construido en 1954, gracias a un informe de la Academia de Bellas Artes de San Carlos de Valencia.
Portal de Valldigna

Es un portal que no tiene puerta, ya que la misma fue retirada en el año 1400, quedando el hueco del portal en forma de arco, es uno de los elementos más característicos de la época árabe en Valencia. En el lateral tiene una inscripción a modo de anuncio
Nostra Dona de la Bona Son, pregue por nos,
Portal de Valldigna.
En el portal, existe una reproducción del retablo original que allí existió, dedicado a la Santisima Virgen y que fue colocado en el año 1589. El retablo representa al rey Jaume II el Just en el acto de fundación del Monasterio de la Valldigna, que otorgó a los monjes, tal y como reza la leyenda que acompaña a la imagen «Este vall per a la vostra causa». En su parte superior la representación de la Virgen Maria con los escudos de la ciudad de Valencia y del Monasterio de la Valldigna.
Junto al portal se instaló la primera imprenta de España por el maestro impresor Lamberto Palmart de la que en el año 1474 se imprimió el primer incunable español «Les Trobes en lahors de la Verge Maria». Una placa conmemorativa nos los recuerda.
